Cuando han comparado la altura del "David" de Miguel Ángel con el pino del patio de recreo, todos se ha quedado con la boca abierta. Cuando han tocado las piedras y luego han admirado los cabellos del "Moisés" y la belleza de "La Piedad", han vuelto a admirar la grandiosidad de Miguel Ángel. Después de estudiar datos curiosos sobre éstas y otras obras de su autor, los niños las ven así:

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